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La España del siglo XIX

La vida social de las clases acomodadas tenía uno de sus centros en las fiestas o saraos (Bailes en salones).
Continuó la costumbre de las tertulias de café, el teatro, la música y la ópera.
Entre las damas también existían los encuentros en casas de amigas y las acciones de caridad y paseos por avenidas.
Ya que las jornadas laborales y la escasez de medios económicos, la vida social era mucho más limitada que la clase acomodada.
Las tabernas eran el centro de reunión de los obreros y los campesinos. Eran lugares muy sencillos y con pocas comodidades.
Las fiestas populares (las romerías, verbenas, el carnaval, Nochebuena y los Reyes Magos) eran la gran ocasión de diversión y el festejo de las clases populares.
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